martes, 7 de junio de 2016


EL NIVEL FONOLÓGICO

Tradicionalmente se ha dividido el lenguaje en tres niveles:

·         Fonológico

·         Morfosintáctico o gramatical

·         Semántico

 

         El nivel fonológico está constituido, entre otras unidades, por el fonema, definido como la mínima unidad fónica que produce diferencias de sig-nificado y que no puede dividirse en unidades sucesivas (Alarcos, E., 1963). Así, por ejemplo, sabemos que /l/ es un fonema porque si en la palabra /pelo/ sustituimos esta unidad por /s/, el significado cambia (/peso/).

         El fonema debe distinguirse del alófono, que es la realización concreta del fonema. Es así que cada fonema tiene muchos alófonos. El fonema /d/, por ejemplo, puede articularse en forma postdental o interdental, oclusiva o fricativa, sin por ello perder su identidad como fonema.

         El estudio de los fonemas es tarea de la fonología; de los alófonos, en cambio, se ocupa la fonética.

 

         Otra propuesta para analizar el lenguaje, más reciente, es la de Bloom y Lahey (1978), según la cual se puede subdividir en:

·         Forma: equivalente a los niveles fonológico y morfosintáctico juntos.

·         Contenido: equivalente al nivel semántico.

·         Uso: equivale a las reglas que se cumplen para lograr ciertos objetivos en circunstancias comunicativas específicas; responde a la pregunta ¿para qué usa el lenguaje el hablante? y es estudiado por la pragmática.

miércoles, 9 de marzo de 2016

El habla y el lenguaje



Consecuente con la estrecha relación de continuidad entre la dislalia y los PFS establecida anteriormente, corresponde revisar dos términos de uso común entre los especialistas en lenguaje.
                Uno es el de dislalia. Parece haber cierto consenso en que este nombre debe darse al defecto caracterizado por la imposibilidad de producir un fonema. Sin embargo, algunos incluyen, con el apellido de “fisiológica”, al impedimento propio de la edad; es decir, cuando el niño no produce el fonema por no tener edad suficiente. Sin embargo, esta acepción es ambigua debido a la clara connotación patológica del término dislalia (una dislalia fisiológica sería normal).


                También suele incluirse, dentro de los límites de la dislalia, problemas como el ceceo (interdentalización del fonema [s]), la [rr] gaucha y otros similares que no afectan la función distintiva propia del fonema. Estas dificultades sí son patológicas, pero su gravedad es manifiestamente menor, porque sólo afectan la estética del habla y no el significado de las palabras; y, por lo tanto, el efecto sobre la comunicación del sujeto que la padece es muchísimo menor. Por lo mismo, no debieran contenerse en el mismo nombre.
              Otro aspecto que debemos examinar es la clásica división de la realidad de la comunicación oral en habla y lenguaje. Un trastorno de habla es el que afecta la producción de sonidos articulados, especialmente en la articulación y en la fluidez de la emisión (por ejemplo, imposibilidad para articular un sonido, emisión mal articulada de un sonido y tartamudez). Los problemas de lenguaje corresponden a limitaciones morfosintácticas, fonológicas (no fonéticas, que corresponden al habla) y semánticas que se evidencian en la expresión y/o comprensión del lenguaje (Pavez, M. M.: Lingüística aplicada a los trastornos del lenguaje. En Separata del Boletín de Filología, Homenaje a Ambrosio Rabanales, Universidad de Chile, Tomo XXXVII. 1998/1999).
                Sin embargo, pese a estas diferencias, cuando se trata de diagnosticar y tratar problemas del nivel fonológico, el límite entre el habla y el lenguaje no es tan claro.

                En general, la dislalia ha sido clasificada como un problema de habla. Pero, como vimos anteriormente, ésta es una alteración que afecta a un fonema, definido como una unidad lingüística, una imagen cerebral antes que una realidad concreta, cuya función es producir diferencias de significado. Por otra parte, al producir una palabra, cada fonema adquiere características físicas determinadas que deben enmarcarse dentro de ciertos límites preestablecidos para que el receptor lo reconozca como tal.

                Cuando un niño es incapaz de producir un fonema, lo más probable es que tampoco lo reconozca a nivel auditivo y, más aún, que para él ni siquiera exista. En este caso, el sistema lingüístico del sujeto carece de una unidad fundamental, por lo que tiene una deficiencia en su lenguaje. Si para el pequeño existe el fonema y aún es capaz de reconocerlo en el nivel auditivo, pero no puede producirlo, el fonema está incompleto, ya que no es capaz de cumplir con su función de producir diferencias de significado en el nivel expresivo. Por lo tanto, todavía persiste el defecto en su lenguaje. Si logra producirlo, pero en forma inconsistente, de manera tal que ocasionalmente lo omite o lo asimila o sustituye por otro similar (PFS), el problema de lenguaje aún está presente. Finalmente, si para el niño el fonema existe, es capaz de reconocerlo auditivamente y lo produce en todas las posiciones, diferenciándolo de otros similares, pero su articulación es inadecuada (por ejemplo. una [rr] "gaucha", una [s] o [d] interdental o una [r] postdental), entonces podemos concluir que el sistema lingüístico está completo, pero que persiste un problema en la articulación del fonema, es decir un problema de habla (véase figura 5).

Figura 5. Relación entre un problema de lenguaje y uno de habla.

                ¿Por qué es tan importante hacer una clara distinción entre los problemas de habla y los de lenguaje? Porque muchos PFS están estrechamente relacionados con la dislalia y este vínculo no puede ser entendido si se separan ambas realidades en compartimientos aislados. Por lo mismo, cuando la dislalia es tratada como un problema de habla, tendemos a conformarnos con proveer al niño de la capacidad concreta de articular dicho fonema, sin preocuparnos de que, como unidad lingüística, sea incorporado al sistema de la lengua, pudiendo ser producido en palabras y frases.

Parte del artículo “BASES TEÓRICAS DE UNA TERAPIA FONOLÓGICA GLOBAL PARA LOS TRASTORNOS DEL LENGUAJE INFANTIL” de Gabriel Zelada Báez, en Revista Chilena de Fonoaudiología, Vol 3, Número 2.

domingo, 27 de diciembre de 2015

CONCEPTOS INTRODUCTORIOS


        Para entender la Terapia Fonológica Global será necesario conocer previamente algunos conceptos sobre los que ha sido fundada. Este enfoque terapéutico está destinado a solucionar las alteraciones del nivel fonológico que se producen en los trastornos del desarrollo del lenguaje infantil y que afectan principalmente al fonema, que es su unidad básica. El fonema es objeto de estudio de la teoría fonológica.

 

LA TEORÍA FONOLÓGICA

        Entendemos por fonema, la mínima unidad fónica que produce diferencias de significado y que no puede dividirse en unidades sucesivas (1). Así, por ejemplo, sabemos que [l] es un fonema porque si en la palabra [pelo] sustituimos esta unidad por [s], el significado cambia ([peso]).

        El fonema debe distinguirse del alófono, que es la realización concreta del fonema. Es así que cada fonema tiene muchos alófonos. El fonema [d], por ejemplo, puede articularse en forma postdental o prepalatal, oclusiva o fricativa, sin por ello perder su identidad como fonema.

        El estudio de los fonemas es tarea de la fonología; de los alófonos, en cambio, se ocupa la fonética.

        Es necesario revisar tres conceptos acerca del estudio de los fonemas que han contribuido a formar el cuerpo de conocimientos que hoy se tiene sobre el desarrollo del lenguaje infantil.


1.     FONÉMICA TAXONÓMICA

        Este enfoque intenta especificar la manera en que las lenguas utilizan la oposición para distinguir significados diferentes en el lenguaje. Jakobson desarrolló, a partir de estos conceptos, su teoría sobre la fonología infantil. En ella, pone énfasis en la afirmación de que los niños aprenden contrastes y no simplemente sonidos. Además, intenta predecir el orden de adquisición de los fonemas al afirmar que los primeros en aparecer son los que revisten el mayor contraste.

        En lengua castellana, Emilio Alarcos Llorach (1) desarrolló esta teoría señalando que, en nuestra lengua, los fonemas se pueden describir de acuerdo a rasgos pertinentes es decir, aquellos que les permiten producir diferencias de significado. Estos rasgos son:

2.     FONOLOGÍA NATURAL

        Desarrollada por Stampe (2) a partir de la fonología generativa, pone acento en la conducta normativa de los niños. Mientras que Jakobson habla acerca de la conducta lingüística del niño como algo casi independiente del lenguaje adulto, Stampe enfatiza el hecho de que los pequeños están constantemente intentando producir una palabra del lenguaje adulto. Se supone que el niño posee unos mecanismos innatos que simplifican la palabra adulta que intenta pronunciar. Estos son los procesos fonológicos de simplificación (PFS).

        Los PFS se han clasificado en tres tipos: los relativos a la estructura de la sílaba, los de sustitución y los de asimilación:

a)     Relativos a la estructura de la sílaba: son aquellos en que los niños simplifican las palabras, tendiendo a reducirlas a un menor número de sílabas, y éstas a su vez a la sílaba básica (Consonante + Vocal). Esto puede realizarse a través de la supresión de las consonantes finales, la reducción de los grupos consonánticos y la omisión de sílabas átonas (las que preceden a la sílaba tónica).

b)     De asimilación: un fonema se asemeja a otro que se encuentra dentro de la palabra creando una cierta armonía interna en la estructura, lo que hace más fácil su emisión.

c)     De sustitución: un fonema o clases enteras de fonemas son reemplazados por miembros de otra clase, que no tienen relación con los demás fonemas de la palabra.

        Los PFS son eliminados en forma paulatina pasando por etapas sucesivas en que el niño va usando distintos procesos hasta llegar a emitir las palabras según el modelo adulto.

3. LOS ESTEREOTIPOS DEL LENGUAJE

        Un último concepto importante de conocer es el de estereotipo del lenguaje. Propuesto por Juan Azcoaga (3) se puede definir como el conjunto de información auditiva, propioceptiva y somestésica necesaria para articular y/o reconocer un fonema, un grupo fonemático o una palabra; o para evocar o reconocer el significado de ésta (4). Los estereotipos del lenguaje, en consecuencia, son:

 Estereotipo fonemático: soporte fisiológico de los fonemas.

 Estereotipo motor verbal: soporte fisiológico de las palabras (en cuanto cadena de fonemas asociada a un significado).

 Estereotipo verbal: soporte fisiológico del significado de las palabras.

        Así, la adquisición de un fonema, grupo fonemático, palabra o significado de una palabra, será el proceso de conformación de su estereotipo.


BIBLIOGRAFÍA

  1. ALARCOS LLORACH, Emilio: Fonología Española. Madrid. Editorial Gredos. 1963.
  2. INGRAM, David: Trastornos Fonológicos en el niño. Barcelona. Editorial Médica y Técnica. 1983.
  3. AZCOAGA, Juan y cols.: Los retardos del lenguaje en el niño. Buenos Aires. Ediciones Paidos. 1981.
  4. ZELADA, Gabriel (1996): "Terapia Global para los trastornos específicos del lenguaje", en Revista Repsi, 26, pp. 711. Santiago.

lunes, 14 de diciembre de 2015

La TERAPIA FONOLÓGICA GLOBAL (TFG) es un enfoque teórico práctico destinado a entender, evaluar y corregir los trastornos que presenten niños y adultos en el nivel fonológico del lenguaje, en palabras simples, en su pronunciación.
 
HISTORIA
En 1996 se presentó por primera vez este enfoque en un artículo de la Revista REPSI, bajo el nombre de "Terapia Global para los trastornos del lenguaje". Ese mismo año, las fonoaudiólogas Stella Aguirre, Lucía Bujes, Liliana Contreras y Dorkas Felbol, en el marco de su seminario de título, hicieron una aplicación controlada de la TFG a ocho niños de entre 5.5 y 6.7 años de edad con trastornos específico de lenguaje leve o moderado, comprobando que esta era efectiva para corregir sus problemas fonológicos. El año siguiente se presentó la TFG en el II Encuentro Iberoamericano de Fonoaudiología. El año 2002 se publicó el artículo "Bases Teóricas de una Terapia Fonológica Global para los trastornos del lenguaje" en la Revista Chilena de Fonoaudiología. Finalmente, ese mismo año se publica el libro "Terapia Fonológica Global para los trastornos del lenguaje".
 
BASES Y PRINCIPIOS
Los niños con trastorno de lenguaje tienen con frecuencia trastorno  fonológico y dislalias. En nuestro medio se ha probado la Terapia Facilitatoria diseñada específicamente para el trastorno fonológico. El objetivo de este trabajo es presentar otro enfoque terapéutico más global, surgido de la experiencia clínica y comentar brevemente la práctica del autor al respecto. Ésta es la Terapia Fonológica Global. Sus bases teóricas consideran que:
         a) La génesis de los problemas del nivel fonológico está en una alteración de los estereotipos fonemático y motor verbal (imágenes cerebrales compuestas por toda la información necesaria para producir y/o reconocer un fonema o una palabra).
         b) El desarrollo fonológico requiere un proceso. Si el estereotipo de un fonema no existe, no puede articularse (dislalia). El fonema puede producirse en etapas más avanzadas de la conformación del estereotipo, pero confundiéndose con otros fonemas similares. Esto explica procesos fonológicos de simplificación (PFS) como la asimilación y la sustitución.
         c) Si el estereotipo motor verbal no se ha afianzado, surgen los PFS relativos a la estructura de la sílaba (omisión de sílabas pretónicas u omisión de uno o más fonemas que se pueden articular). Lo anterior puede coexistir con problemas en los estereotipos fonemáticos; por ello, con frecuencia se omiten sílabas complejas o alguno de los fonemas clásicamente difíciles como [r], [rr], [l] o [d].
         d) Se puede hablar con distintos niveles de control de los procesos articulatorios: el grado de control es inversamente proporcional a la cantidad de errores posibles al articular un término, independiente de sus características propias.

A partir de estas bases, los objetivos de la Terapia Fonológica Global son:

         1. Mejorar la definición de estereotipos fonemáticos débiles. Una buena discriminación entre fonemas similares, no sólo en lo auditivo, sino también en la práctica articulatoria, permite que éstos sean utilizados en palabras y frases sin asimilarlos o sustituirlos.
         2. Mejorar la definición de los estereotipos motor verbal a través de la articulación de palabras y frases de una metría progresivamente mayor.
         3. Mejorar la producción en el nivel fonológico, tanto en niveles altos como bajos de control de los procesos articulatorios (repetición o habla espontánea, por ejemplo).
            Los objetivos específicos serán definidos considerando el desarrollo natural del habla, trabajando primero los fonemas "fáciles"; luego los clásicamente complejos (/r/, /l/, /d/); finalmente los grupos consonánticos y el fonema /rr/.
 
(Texto de la presentación realizada en el II Encuentro Iberoamericano de Fonoaudiología, 1997)